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Julie McIsaac
on
May 5, 2021

¿Cómo puedo ayudarle a mi hijo en la resolución de problemas?

Tal vez se trató de la escuela, los deportes o el trabajo. ¿Puedes recordar qué sentiste cuando esta nueva habilidad se presentó a ti? ¿Recuerdas cómo fue enseñado? ¿Recuerda un momento específico cuando la entendiste? ¿Cómo fue?

 

Recuerda una ocasión cuando lograste en adquirir una nueva habilidad.

Tal vez se trató de la escuela, los deportes o el trabajo.  ¿Puedes recordar qué sentiste cuando esta nueva habilidad se presentó a ti?  ¿Recuerdas cómo fue enseñado?  ¿Recuerda un momento específico cuando la entendiste?  ¿Cómo fue?

Ahora recuerda una ocasión cuando tuviste dificultades para aprender una nueva habilidad.  Tal vez te tomó mucho más tiempo comparado con otros.  Tal vez necesitaste extra apoyo o necesitaste ser enseñado de forma distinta.  Tal vez necesitaste probarla ti mismo y hacer errores antes de que la entendieras completamente.  ¿Eso cómo fue?

El “scaffolding” (andamios), cuando se trata de la educación y la enseñanza, es una palabra que se usa para describir la manera en que los maestros pueden apoyar el aprendizaje de un niño en la clase.

Los padres pueden hacer esto en el hogar también.  Es un modo de reflexionar sobre cómo les presentamos a nuestros hijos y estudiantes nuevos conceptos para ayudarles a desarrollar su forma de pensar. 

Así como hacen los andamios en un edificio que se construye, las plataformas forman una base para que los constructores puedan seguir construyendo el edificio.  Si quieres construir un edificio de 20 pisos, no empieces en el piso más arriba.  Empieces con el cimiento y sigues construyendo desde allí.

Es lo mismo con respecto al aprendizaje.  El desarrollo sigue un camino, pero no siempre sigue un camino directo.  No siempre avanza de la misma manera y a la misma velocidad.  Sin embargo, con el “scaffolding” (andamios) correcto, sigue avanzando.

Usemos un ejemplo de la matemática

A mucha gente no le gusta la matemática.  Tal vez hemos aprendido desde pequeños que “no podemos hacer la matemática.”  (Por cierto, eso es un ejemplo de la mentalidad fija.)  O tal vez no aprendimos la matemática desde abajo hacia arriba.  Muchos de nosotros aprendimos estrategias para avanzar, pero si no entiendes todos los conceptos, esas estrategias no son eficaces para nada.  Cuando se trata de la matemática, así como todas las habilidades o asuntos académicos, hay algo que se llama un “escalera del desarrollo”.  No puedes comprender la multiplicación si no comprendes la suma.  Cada etapa del aprendizaje de la matemática debe seguir la etapa anterior.  Si saltas algunas etapas, tu base estará inestable.  Tal vez puedas hacerlo, pero tu base no será lo más estable posible. 

Queremos que la base de aprendizaje de nuestros hijos sea estable.  Queremos que sus habilidades se desarrollen desde la base.  Hacemos eso por proveer “scaffolding” (andamios) sobre la marcha.  Las bases más fuertes hacen más fácil el proceso de aprender.

Una cosita (¡interesante!) de la historia de la educación

Vygotsky (en los años 1920 y 1930), un psicólogo infantil que se interesaba en cómo aprendemos, desarrolló el concepto de la “zona del desarrollo proximal”.  En palabras sencillas, se trata del punto óptimo entre “demasiado fácil” y “demasiado difícil”.  También podrías llamarlo el punto óptimo entre “demasiado aburrido” y “demasiado frustrante”.

¿Qué sucede cuando nos sentimos demasiado aburridos o demasiado frustrados?  Depende de nuestras estrategias para manejar, pero muchos de nosotros perdimos nuestra concentración.  Con respecto a los niños menores, frecuentemente se manifiesta en su conducta problemática o “isolating” (aislando).

Lo más importante es encontrar ese punto óptimo.  Esto es el trabajo increíble de los educadores y padres, es decir, observarles a sus niños y estudiantes para descubrir su punto óptimo y darles “scaffolding” (andamios) lo mejor posible.  Jerome Bruner acuño el término “scaffolding” para describir este proceso en los años 1970, con base en las ideas de Vygotsky.

¿Es posible siempre estar en el punto óptimo?  ¡No!  Definitivamente no.  Habrá mucha prueba y error, además de conjeturas.  Eso forma parte del proceso y eso está bien.  Pero lo mejor que podemos hacer, como padres y educadores, es ver las capacidades de nuestros hijos y darles la oportunidad de desarrollarlas, así que puedan tener momentos de entendimiento.

Muy bien . . . ¿pero cómo funciona? 

  1. ¡Observa!  Date cuenta de los patrones de conducta de tu hijo y reflexiona sobre qué podría ser la causa.  ¿Qué llama su atención?  ¿Qué evitan?  ¿Hay algún patrón relacionado con una actividad determinada?  ¿Tiene tu hijo un colapso cada vez que se trata del escrito, aunque sepas que sabe la respuesta?

  2. Simplifícalo.  Por ejemplo, si es que el escrito es difícil, piensa en todas las habilidades que pertenecen al escrito: agarrar el lápiz correctamente y tener control motor fino, entender la formación de las letras, retener ideas en mente o copiar algo del pizarrón.  Esto puede incluir el recordar cuentos, la capacidad de reflexionar o la capacidad de expresar lo que estás pensando.  Cuando lo simplificas, date cuenta de cuando tu estudiante se conecta contigo y cuando demuestra interés.  Eso es tu pista.  Estás acercándote al punto óptimo.  

  3. Espera y pregúntate.  Cuando esperas antes de contestar o hacer una pregunta, le estás dando a tu hijo la oportunidad de preguntarse.  Cuando te preguntas en voz alta con tu hijo, estás creando un espacio en donde tu hijo pueda reflexionar sin recibir demasiado ayuda de otros.  Le estás dando suficiente tiempo para solucionarlo, y sabes que lo puede hacer, porque tiene la base.  Le estás dando suficiente apoyo, pero sólo lo suficiente, para ayudar a que siga adelante.  Haz preguntas abiertas, fomenta la curiosidad y acomódate al silencio, aunque sepas que si le das una sola pista, sabrá la respuesta.  Mantente tranquilo, sé paciente y dale a tu hijo el momento de entendimiento en el que lo soluciona por sí solo.

El aprendizaje es un proceso y un baile, y la investigación nos ha demostrado que el aprendizaje ocurre solamente cuando nos reconocemos y nos apoyamos: estudiante, maestro y padre.

Usa el plan educativo individualizado (IEP, por sus siglas en inglés) de tu hijo para reflexionar sobre su nivel de desarrollo en cada asunto académico. Y recuerda que este es un documento que cambia y desarrollo con tu hijo. ¿Te acuerdas del ejemplo de la matemática? Cuando se trata de la enseñanza, creo que con el apoyo emocional y “scaffolding” correcto, puede ser más y más fácil (¡y eso se llama la mentalidad de crecimiento!).

 

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