Carey Luckey
on
September 11, 2020

Querido Emerson, estoy bien, PERO…

Escucha a una mamá hablando de lo difícil que es mantener la paciencia durante la pandemia, especialmente si tienes un hijo discapacitado

Mental Health


YO: ¡¡¡AAAAAAAY!!! *CABEZA EN LAS MANOS*

MI HIJO: ¡¿Qué?! *expresión de preocupación* (puede que crea que ha hecho algo que me molestó)

YO: ¡No hiciste nada!  ¡¡¡Es que en este momento estoy teniendo dificultades—déjame en paz!!! *casi llorando*

(Ups y Uf)

Dije esto hace 5 minutos, cuando la información constante sobre el regreso a la escuela estaba viniendo hacia mí a 140 mph.  Todo esto es tan difícil, tan confuso y tan impreciso que siempre estoy o en un modo de “hyper-planning” (sobre planificación) o más probablemente, en un modo de “shut down” (apagada), ignorando todo.  No estoy diciendo nada que no hayas oído, pero la verdad es que para una madre soltera la pelea es real y en cierta manera más difícil.  No estoy diciendo que las madres solteras sean las únicas que están teniendo dificultades—¡apoyo más que nunca todo modo de organizar la vida doméstica, sin importar cuántos padres y cuidadores tengas!  ASÍ QUE solo es mi propia versión de “difícil” que describo.


EL SISTEMA QUE ESTABLECIMOS para la educación en casa debido a la emergencia era, a lo más, moderadamente funcional.  Cuando yo tenía tiempo para enfocarme en las tareas escolares, mi hijo no quería nada de eso y no era productivo.  Parece que cada vez que él estaba listo para aprender, algo nos interrumpía y yo no podía ayudarlo, o yo trataba de ignorar el “algo” y por eso, no estaba suficientemente enfocada para ayudar y apoyar a mi hijo de verdad.  ¿Un ciclo fantástico, no?  Entonces, aquí estoy pensando: “Si eso es mi plan para el año escolar, estamos jodidos.”  Afortunadamente, vamos a establecer un fuerte plan de aprendizaje profesional y eso ayudará mucho. (No me preguntes cuál es el plan, porque nadie lo ha explicado—¡JA!)

El horario escolar de mi hijo será híbrido: una semana en el edificio y una semana en casa con instrucción virtual.  ¡Tengo muchísimo que decir sobre los pros y contras de esto!  Todas las respuestas a nuestras preguntas son temporales, porque no puede haber soluciones firmes antes de que los problemas A, B y C estén solucionados por las personas 1, 2 y 3 del sistema escolar.  Y para mí, el no saber nada está aumentando muchísimo mi ansiedad acerca de la escuela, y es casi lo mismo para mi hijo: “¡Odio la matemática, no sé nada de la matemática… (¿estás listo?) Todavía no sé cuánto es 2 más 2!” [pausa larga]

Nos miramos uno al otro y reímos de lo ridícula que es esa declaración.  Pero la verdad es que aunque su declaración sea un poquito loca, ¡eso es lo que siente!  Sigo tratando de recordarle a mi hijo que cada alumno está un poco atrasado en sus estudios de uno u otro modo.  Y esto solamente es nuestra realidad y todos estaremos bien (¿pero qué significa eso realmente?—¿y es verdad o no?… ¿realmente estoy bien?)


LA CULPABILIDAD MATERNAL es un sentimiento real. Mientras estoy revisando la logística de cómo llevar a mi hijo hacia y desde la escuela de acuerdo con ciertas reglas, decidiendo cuál es el mejor tipo de mascarilla para él (y cómo debe ser el uso de la mascarilla en casa) y tratando de hacer que esté en el mismo grupo con su “bestie” (mejor amigo), mi hijo me pide algo suavemente y yo le digo bruscamente: “No puedo ser tu madre ahorita.”  O… dios… mío.  Las palabras que salen de mi boca son horribles. Me parece que le esté fallando constantemente.  Ni siquiera puedo dominar lo básico.  ¿Veinte minutos de lectura por día?  No ocurre.  ¿Trabajar diariamente en sus hojas de ejercicios matemáticos?  No, eso no existe.  Intelectualmente, sé que debo dejar de lado todo eso, pero no puedo.  Ya lleva mi hijo un año de retraso y eso es ANTES de la pandemia.  Con objeto de hacer algo bueno para él, le compré un pupitre y una silla giratoria para que él PUDIERA hacer ese trabajo, aun si no lo está haciendo.  ¿¿Cuenta eso??


ESTOY ESPERANDO a que mi hijo reciba los específicos de su maestra de educación especial para saber cómo será todo, pero ella no sabe más que yo.  Está recibiendo su información al mismo tiempo que yo, aunque sea incompleta, y está tratando de solucionar la escolaridad de SUS dos hijos además del mío.  No puedo imaginar cómo es para ella (¡¡Un saludo rápido y sincero a nuestros maestros y personal!!).

Me siento bien por las precauciones de seguridad que han establecido pero ¿¿cómo será el aprendizaje??  ¿Y qué será la carga social y emocional para mi hijo y para TODOS los niños?  ¿Cuáles serán las horas escolares?  ¿Nos fallará la tecnología durante la semana virtual?…

Otro “¡BAHH!” fue oído por mi hijo y me preguntó de arriba, “¿Estás bien mamá?” 


AQUÍ ESTÁ UNA NOTA que le dejé en su cuarto:

Querido Emerson,

Quise escribirte una carta para compartir algunas cosas que han estado pasando en mi cabeza.  SÍ estoy bien, pero me imagino que te estás preguntando por qué siempre estoy enojada.  Puedes sentir mi nivel de estrés sobre el reinicio de la escuela.  No te voy a decir que esto es fácil.  Esta es la primera—y espero la última—pandemia que experimentaremos.  Así que hay mucha confusión y mucha duda.  Quiero que sepas que cuando de repente empiezo a llorar, o cuando oyes un “¡AAAAAAAY!” de mí o cuando me doy prisa en acostarme por un momento en el sofá al aire libre para jugar a mi juego de palabras, nunca es debido a ti—nunca.  En la vida, todos pasamos periodos más difíciles que otros, y este es uno de esos periodos.  La vida durante la pandemia no es como nada que hemos experimentado hasta ahora.  Te digo esto porque eres mi niño inteligente de 9 años y te debo explicaciones honestas sobre por qué a veces los padres se sienten mal.  SÍ estoy bien.  Solo hay que saber que te amo y que agradezco todos los abrazos, los favores amables y los “Estás bien mamá?”—¡me ayudan muchísimo!  Siempre estoy aquí para contestar cualquier pregunta que tengas.  ¡¡Y siempre recordaré respirar (el muy buen consejo que siempre me das)!!

Con amor,

Mama


Te juro que yo podría escribir sobre esto en mi diario—[ejem]—QUISE decir: Yo podría escribir entradas de blog sobre esto constantemente.  Pero me paro aquí… por ahora.  A todos los otros padres y cuidadores, ¡que les vaya bien!  Hay una luz al final del túnel y todavía no puedo verla… pero sé que está ahí. 

¡No te olvides de respirar!


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